'La Comedia de las Acotaciones'

Lo primero que me llamó la atención de "La comedia de las acotaciones o la farsa trágica de unos ojos ajenos a Edipo", la obra escrita por Gerardo Mancebo del Castillo, no fue lo kilométrico de su título, o que en ella aparecería mi actriz favorita, sino la imagen publicitaria, cuya pieza central es un busto de estilo griego intervenida con una gafas de sol modernas, un tutú neón y una goma de mascar rosa brillante, delante de un fondo magenta con anaranjado.

Porque estos detalles se ven reflejados en la puesta en escena del Foro La Gruta, que posee personajes mitológicos y fragmentos de obras contemporáneas consagradas que son vandalizados, "desordenados" y, por qué no decirlo, humanizados; de esta manera, pudiera romperse con la idea de que el teatro clásico es "aburrido" o demasiado solemne. A unos cuantos minutos de la hora pactada, se empiezan a escuchar voces en la obscuridad del escenario que te van ubicando en lo que podría ser la narrativa que se empezará a abordar segundos después, de pronto, se prenden las luces y vemos a ese reino fracturado, a todas esas musas, a los intérpretes quienes son presentados y acompañados por dos elementos narrativos súper interesantes: Acotación y Pie de Página.

Estos cobran vida, se olvidan un poco de su función orgánica de dar indicaciones escénicas o ese contexto adicional muy necesario, para convertirse en personajes guía y herramientas metateatrales que intentan salvar la vida caótica de los demás que habitan en este espacio, de alguna manera, rotos.

Decir que esta obra es rara, es quedarse corto, porque sí, muchos pudieran fácilmente colocarla en esta "categoría", pero siento que el espectáculo, escrito hace más de una década, va más allá, tiene mucha complejidad, hay ritmos que te hacen viajar y además, diálogos que te dan una "cachetadita" con sabor a tutti fruti.

Sí, aquellas que se emiten de una manera "casual", pero que te descolocan y te ponen a pensar, porque no sólo las palabras emitidas te pueden mover, las interpretaciones también, y siento que cada una de las piezas están en su papel "caótico", pero hubo personajes que adoré como Acotación (Adriana Morales) y Pie de Página (Nahim López Mancebo), y otros, a quien quise correr a abrazarlos como la Reina en Ruinas (Mónica Huarte) y en especial, a Alicia (Patricia Yáñez).

Y creo que lo que más me gustó fue el vestuario, cada uno de los intérpretes tiene un discurso que porta en su cuerpo, los colores, la dimensión y sus texturas ayudan para crear situaciones, argumentos y nos metamos de alguna manera, en esa piel que parecería gruesa, pero es delgada como una hoja de papel.

Aunado a esto, los elementos escenográficos, resuelven y crean ambientes: una banca de concreto que va cambiando de tamaño y lugar; y varias cortinas de plástico transparente que van entrando y saliendo de escena conforme los personajes lo necesitan, es una interesante estética que, hasta pudiera ser un personaje más.

Siento que esta obra no es para todos, quizá sí es necesario un bagaje de literatura clásica, para no perderte tanto en el camino de un huracán de información, mitos y situaciones plasmadas en un papel previamente, porque posee muchas capas y referencias que muy probablemente no todo el mundo puede asimilar tan rápido; pero aún así vale la pena descubrir esta farsa confusa del Centro Cultural Helénico.