Porque seamos francos: la vida se ha vuelto violenta. Se siente en el aire, casi hacia donde sea que miremos. Ocurre incluso en las redes sociales, donde cuentas nuevas, perfiles anónimos y cobardes que jamás dirían las cosas de frente, vomitan odio e ignorancia.
De alguna manera, me sigue sorprendiendo porque, en teoría, deberíamos de avanzar como sociedad, como humanidad, pero esto, al parecer, se queda ahí guardado sin aplicarlo, sólo en teoría; existen aún personas que atacan per se, sin conocer a fondo lo que para ellos no es "normal".
Es muy fuerte decirlo, escribirlo y, sobre todo, vivirlo. En un mundo tan diverso, donde la vida de los demás no necesitaría el sello de aprobación de nadie para ser válida, se tiene que lidiar con los intolerantes, pero en especial, con los ignorantes; aquellos que, con la mano en la cintura, "deciden" qué está bien y qué no.
Hace unos meses, una foto mía sin ropa durante el Pride de 2022 apareció en al menos tres cuentas diferentes de X. La usaron para satanizar mi actuar y preguntar si ese era el "orgullo" que tanto presumimos tener. Confieso que al principio me saqué de onda, sin embargo, en cuanto mi sangre se enfrió, preferí no contestar. Solo vi algunos comentarios; no todos, porque aunque agradezco que hubiera personas defendiéndome, otros sólo escupían fuego y señalaban con su "dedito santo".
Y es muy chistoso porque, para empezar, esa foto fue "rescatada" de hace varios años; ni siquiera mostraron una imagen actual para juzgar lo que para ellos está "mal", es indebido u otro calificativo al que siempre recurren esos personajes con vendas en los ojos que presumen de una moral "intachable".
Esto lo menciono porque ese odio que recibí y he recibido -de cierta manera- a lo largo de mi vida, en diversas circunstancias, "originado" por mi forma de (des)vestirme, de actuar, de hablar o de pensar, no es cuestión de esa moral o religión que tanto ellos defienden, es algo mucho más simple y patético: es miedo a lo diferente pero en especial, a lo que no se puede controlar.
Para quien me conoce sabe perfecto que soy gay y también nudista, y hasta el día que deje de respirar mi bandera siempre será la del Orgullo Nudista porque ahí se mezclan con lo que me he reconocido, aprendido, parte de lo que soy y del porqué trato de ser congruente en lo que digo, en mi actuar, tanto en la vida "normal" como en la virtual.
Al final del día, esto que me pasó a mí, es un ejemplo de lo que han vivido miles de personas de la Comunidad LGBT, claro, con diferentes dimensiones, no se puede comparar ningún caso, y lo sigo viendo en los comentarios, respuestas de posts, imágenes que se comparten que sólo difunden odio y menosprecio por no ser quienes el mundo "esperaría" que fuéramos.
Si de por sí la vida ya es complicada para que además "tegamos" que soportar a aquellos policías de la bragueta ajena aventando su speech moralino que, por cierto, nadie les pidió; y esto me recuerda a un post que engloba todo, que decía algo así:
¿Te molesta la comunidad LGBT? Tengo una solución milagrosa, económica y 100% efectiva: No ames, te acuestes o te cases con alguien de tu mismo sexo. No transiciones. Vive tu vida heterosexual -y aburrida- en paz.

