'Nunca fuimos nada'

Sí, es un tremendo título, atractivo, que te incita para ver una serie que se tiñe de varios de los colores LGBT+ y sobre todo porque desde hace varias semanas,  me aparecían varias "recomendaciones" y posts en mis redes para que no me la perdiera; y caí en las redes de Youtube, chequé "Nunca fuimos nada", y lo tengo que exponer: gran decepción.

Aunque pensándolo bien, este efecto no fue para mí porque de alguna manera, ya me imaginaba qué pudiera suceder con la serie de cinco capítulos y desafortunadamente, pasó, y no lo digo para echarle tierra, sino para exponer lo que mis ojos percibieron.

La historia "trata" de seguir a Ander (Iván Echeverri), un hombre atrapado en una rutina laboral que no le emociona tanto, hasta que un proyecto relacionado con una galería de arte cambia su vida, justo ahí conoce a Luca (Paulo de Florio), un artista con quien desarrolla una conexión inmediata, media intensa.

Yo sé que levantar un proyecto independiente, aún con varios patrocinios, es muy complicado, se tiene que luchar por lo que crees que es un producto atractivo y a veces pelear contracorriente; pero desafortunadamente si no hay una semilla que hable y un tallo que tenga el suficiente "punch" para rendir frutos, no florecerá, y siento que con la serie pasó algo así.

Y no, no hablo de grandes o pequeñas producciones, al fin y al cabo aquí se juega lo que se percibe en la pantalla, lo transparente que deberían ser tus personajes, tu historia y si esto te hace emocionarte o desinteresarte, y siento que esto último me paso a mí, desde el primer episodio, no logró cautivarme casi nada, pero quise aventarme la primera temporada para ver cómo se iba a desarrollar.

No creo que radique en el tema generacional, yo ya tengo más de 40, sino más bien, el contenido, con qué fin se grabó/filmó, porque siento que a la historia le faltaron muchos matices, se siente muy plana, no hay como un hilo conductor que te enganche a 100%, hay diálogos básicos, escenas que son paja, situaciones extrañas, creo que lo peor es que "flaquea" con las actuaciones.

La mayoría de quienes integraban el cast no les creí nada, algunos lo decían como si estuvieran leyendo, no irradian esa verdad que se necesita, muy acartonados, sin mucha fluidez, creo que quizá, sobresale el "jefe" y uno de los protagónicos, a quienes les vi esa realidad en su piel.

Pero esto también radica en la dirección porque si no están con un trayecto claro hacia donde se tiene que llegar en una escena, todo se desborda y se cae en lo que ya hemos visto infinidad de veces, cuando seguramente no quieren eso.

Otro gran defecto que posee es el audio, y cuando este detalle se tiene que cuidar mucho para evitar retroceder el video o evitar ponerle subtítulos; está sumamente raro, de repente no entiendes lo que se dice, no sientes ese diseño de audio o  quizá, viene el trabajo de dicción de los intérpretes.

Es más, si todo el guion se hubiera condensado, quitarle todos los minutos extras y hacerlo un mediometraje hubiera quedado mucho mejor, claro, con una ardua mesa de trabajo previa, y un profundo análisis de cada uno de los personajes.

Porque sí, siguen siendo necesarias estas proyecciones de las relaciones modernas que existen sin precisamente usar etiquetas, pero para provocar y tener mayor "aceptación", es necesario una historia -de 2 minutos o 2 horas- que no te permita pestañear y te atrape desde el minuto uno.