'Cancelo, luego existo'

Hoy se "funa" por casi todo: que si al político -inherente a su ser- corrupto; que si al comediante que hizo un chiste machista hace más de una década; al vecino que no separa su basura; incluso al cantante que desafinó o maltrató a la "dignísima" prensa: o a alguien que prefiere tomar el café con leche. Nadie se salva.

​La palabra “funa” (por cierto, término que no es aceptado por la RAE)  nació con un propósito noble, era la herramienta del desposeído, el grito de justicia para señalar al poderoso, al intocable, al abusador; pero en la actualidad es un linchamiento mediático y a veces efímero, porque hoy -paradójicamente- cancelan a alguien porque "come carne", pero en una semana aparecerá otro ser y la lista se hace cada vez más larga. 

Me llama la atención porque la cancelación no distingue entre un delito, una opinión impopular, un mal chiste, una frase sacada de contexto o un error humano, por mencionar algunas; todas son metidas en un cajón para ser señaladas por miles de personas, sin permitir, en varias ocasiones, un verdadero diálogo.

En teoría, la Santa Inquisición finalizó en 1820, pero al parecer, hay una virtual, una equipada de antorchas de brillito azul y emojis de indignación, donde todos los que tenemos, al menos, una red social, somos parte de esta hoguera, para bien... o para mal.

Lo que me hizo pensar en todo este "movimiento" fue cuando sacrificaron más allá de redes sociales a Pedro Sola, sí, este personaje que "era" de los consentidos, era el meme, el más querido de aquél programa y en unos cuantos segundos todo cambió; y ojo, no lo defenderé porque sus comentarios fueron desatinados e irradian odio; el detalle es la facilidad con la cual se puede marcar (casi de por vida) a una persona por lo que dice/hace.

Y que quede claro, no minimizo lo que expresó porque hay que tener una responsabilidad en nuestra palabras y más cuando eres una persona pública; ni tampoco que no merezca un "jalón de orejas" y marcarle el error que cometió él, y todos los que han hecho o dicho algo erróneo, sobre todo cuando se habla de vidas humanas, injusticias, discriminación o temas tan importantes; pero lo que sí me llama la atención es la facilidad que se tiene al poder señalar con nuestro dedito o un "diminuto" tuit/post. 

Porque seamos francos, hoy en día sólo necesitas una conexión Wi-Fi, una captura de pantalla (en la mayoría de las ocasiones) sacada de contexto y/o video, y tres segundos de indigestión moral para poder linchar hasta -casi- desearle la muerte a la persona en cuestión. 

Creo que el problema no radica en el señalamiento de lo que (a nuestros ojos) está mal, sino el subidón de furia que nos da hacerlo, ese "cuasi" hobbie que no busca corregir, educar ni reparar el daño, sino obtener likes, aplausos y reconocimiento por haber quitado la etiqueta de buena persona a alguien y lucirla en la calle para sentirse el Rey Midas.

Quizá la clave no esté en abolir esta práctica colectiva de señalar, castigar y expulsar socialmente a una persona por algo que ha dicho o hecho, ya sea reciente o de la "prehistoria"; sino en entender qué la está alimentando. 

Porque le quitamos a la gente el derecho a cambiar, a equivocarse y aprender, en caso que lo quiera, claro, y ojo, no estoy diciendo que hay que ser complacientes con la injusticia, muy al contrario, hoy más que nunca es necesario un pensamiento crítico, contexto y memoria... pero, estos tres aspectos, lamentablemente, no caben en un hilo de 280 caracteres.

Aunque lo expresado por "Pedrito" fue demasiado terrible, me recordó un poco a lo que ocurrió con Pepe (Ricardo Peralta) en La Casa de los Famosos, jugando y haciendo espectáculo, y toda la gente casi se lo "comió vivo" por un simple reality show; considero que antes de sumarnos a la condena pública, conviene recordar que cada vez que señalamos a alguien con un dedo, hay otros tres apuntándonos, por lo que hoy más que nunca tu boca o tus palabras escritas pueden ser tu peor verdugo.