Me acuerdo de las primeras marchas a las que asistí, iba lleno de nerviosismo, curiosidad y también miedo al que me fueran a ver algunas cámaras o incluso personas; hoy, después de más de dos décadas de aquellas experiencias, el "tenor" -afortunadamente- ya es muy diferente.
Llevo varias años marchando en diferentes circunstancias, algunas veces con pareja, otros en petit comite de amigos, los últimos años en el Orgullo Nudista, pero este año por circunstancias de la vida y el veleidoso dedo del destino, lo hice, de alguna manera, híbrida.
¿Por qué? Creo que todas las piezas se acomodaron para que fuera así, primero saludar a varios amigos y conocidos que iban a participar en el Contingente Nudista, estar un rato con ellos para quedarme con otro amigo en el concierto donde participó Nebulossa porque sí, acepto llevaba 2 años y medio esperando que el dueto llegara a México y ofreciera un show en la CDMX y por fin se me hizo; y después caminar yo solo hasta encontrarme con otro grupo de amigos.
Digamos que asistí en un plan tal vez más tranquilo pero también disfrutable donde aprendí que si tú no marchas nadie lo hará por ti, es decir, muchos se quejan que la marcha no los representa ni las dragas, los osos, los leathers o los "encuerados", y esa no es la finalidad, cada quien va a visibilizarse, a gritar, a caminar y mostrar quién realmente es.
Aprendí que no hace falta llevar el outfit más caro, el más elaborado, el más llamativo o como yo, con una simple tela que muchos le llaman "putishort", para poder disfrutar, estar a gusto y mostrarte al mundo tal cual eres.
Reaprendí que los ecos de todas las voces de nuestra comunidad deben ser escuchados, deben sentirse, por aquellos que aún no tienen la suficiente voz o por las que ya fueron calladas para siempre.
Porque seamos sinceros, la Marcha es fiesta, es alegría, jotería pero también mucha dignidad, responsabilidad de no permitir que nuestros derechos sean pisoteados, que se exija, que ya no hayan crímenes de odio, homicidios a nuestra Comunidad y cada quien lo debería hacer desde su trinchera.
Recordar que este camino que seguimos trazando se lo debemos a quienes estuvieron durante las primeras marchas y no es sentimentalismo, pero sí es importante remarcar que si ellos no hubieran actuado como lo hicieron, quizá, lo que estamos viviendo hoy, sería diferente.
No hay un manual de cómo marchar, no hay pasos para poder estar ahí, cada quien va aprendiendo en cómo hacerlo, lo importante es seguir en la lucha, porque quienes lo siguen haciendo son los verdaderos reyes y reinas de la Marcha, no una celebridad contratada sólo para "figurar".

