Las mejores frases de los 'Gatos callejeros'

Terminé de ver -por segunda ocasión- la serie animada de Netflix "Gatos Callejeros" y qué bien me la pasé, honestamente se me fue como "agua", y desde un inicio hasta el final, posee palabras poderosas que al igual que te hacen reír, te mueven, y vaya que te conmueven, porque sí lloré; es por eso que en este mar de ideas, rescaté sólo 5 frases que hicieron click conmigo. 

Para quien no conozca de esta emisión televisiva, llena de sarcasmo y un humor muy específico, la arista principal es un gato callejero naranja, gordo, perezoso y profundamente cínico, quien con su pandilla, se distraen, hacer cosas inútiles, empeorar todo, y, ¡claro!, duermen muchísimas horas. 

Aquí, no verás una historia rosa, llena de algodones de azúcar,  estambre por todos lados, arcoíris con nubes radiantes, en esta serie descubrirás a un grupo de mininos que al igual que provocan accidentes, poseen palabras sin filtro, emitiendo ideas de la existencia,  dilemas de la vida mientras buscan comida entre la basura, pasean por las calles y observan por las mañanas- un televisor. 

Porque desde los primeros segundos de cada capítulo inicia casi exactamente igual, frente a una pantalla observando lo que hace al mundo girar para dar pie a cometarios irreverentes y malhablados con los que discuten constantemente sobre comida, el ego, el sexo, la identidad, la supervivencia, la adopción y el sinsentido de muchas convenciones sociales.

Las calles, los callejones y los tejados de la ciudad mostrados en el proyecto de Ricky Gervais fungen como escenario para una decena de conversaciones donde conviven el humor ácido, reflexiones existenciales y  bromas más irreverentes, que los "políticamente correctos", seguramente no podrán aguantar.

Porque sí, las palabras emitidas por estos animales urbanos podrían ser una bomba, caen sin decir "agua va" y dejan a su paso restos de reflexión, risas tímidas e incomodidades que ponen en la mesa, temas como la muerte, la amistad, la familia, la crisis ambiental, la paternidad responsable, la necesidad de pertenecer a un grupo y hasta las pequeñas miserias que se vive cotidianamente.

Uno de los aspectos que más me gustó, sí, fue la amistad que existe en este grupo tan diverso, esos lazos que se han fortalecido y sientes ese cariño que aunque se digan "sus cosas", existe, sobre todo considerando que cada uno de los gatos tiene una personalidad bien definida, estructurada, que llegas a entender, aunque te puede caer mal, en ocasiones, así como los seres humanos.

Lo que no me encanta es la animación como tal, entiendo que el poder de las conversaciones y las relaciones que tienen estos peludos seres va por encima de lo que a simple vista se puede ver; esta forma bidimensional de presentar la historia no me agradó del todo, podría entender el porqué, pero siento que se enfocaron mucho más en los diálogos que en la estética.


Al final, aunque el título pueda hacer pensar en una historia protagonizada por animales, habla, en realidad, de las personas, es un reflejo de quienes somos como humanidad, de cómo nos comportamos, qué hacemos y qué decimos, y un poco más allá, el por qué y para qué estamos en este plano terrenal.

Es por eso que la recomiendo profundamente, entendiendo lo anterior y sabiendo que podrás escuchar "groserías" y términos que podrían molestar a los "puritanos", te dejo algunas frases que me siguen moviendo:

"¿Por qué los gatos siempre hablan de sus bolas?"
"¿Qué Dios haría que un gatito se enfermara así?"
"Que se joda el hombre"
"¿Qué se siente estar muerto?"
"Bienvenido a la universidad de la vida"