15 días son suficientes para enamorarse; también lo son para despertar y darse cuenta de quien realmente eres; de la misma manera para experimentar y empezar una vida libre dejando los miedos a un lado; una quincena es una temporada para disfrutarla haciendo lo que realmente amas sin importar lo que digan "por ahí"; "Quince Días", además, es un película brasileña que aborda estos temas, que son importantes, en especial, en la adolescencia.
Decir que este largometraje es meramente LGBT+ es reducirla a estereotipos y clichés, y aunque de repente sí, cae en lugares comunes y situaciones ya muy manoseadas o hasta inverosímiles, la forma en que son abordadas hacen la gran diferencia, porque es divertida, un poco reflexiva, emotiva y al mismo tiempo, necesaria.
Y lo digo porque me hubiera encantado poder haber visto un producto de este calibre en mi adolescencia, poder haber descubierto más capas en mi ser; quizá me hubiera abierto más los ojos, quizás hubiera salido del clóset antes, o al menos, aceptarme tal cual soy, unos años antes. Quizás.
Justamente ahí radica uno de sus mayores tesoros, la identificación, desde los primeros segundos recordé algunas situaciones que viví, algunas burlas, varias palabras que pasaban por mi cabeza, uno que otro temor al salir a la luz, desde que vi en los primeros segundos del filme a un niño con sobrepeso en una piscina disfrutando el agua, inmediatamente recordé que en esa época yo era parecido, amaba/amo nadar.
Y también la cultura pop, como el protagonista de la historia, Felipe, un joven tímido y con "unos kilos de más" que sufre bullying y que sólo desea refugiarse en su computadora, música y libros durante las vacaciones; pero sus planes son cambiados cuando a su espacio llega a vivir -por 15 días- Caio, un vecino, ex amigo con quien tiene que convivir sí o sí.
"Nunca entendí por qué Ariel cambiaría el mar por un príncipe", esta es una frase que se emite en los primeros segundos del filme y es muy poderosa porque no sólo muestra el amor que tiene el personaje principal por el mar, a nadar, a disfrutar el agua, sino también, que -en teoria- él no cambiaría nada por esa pasión acuática que tiene, aunque la tenga que dejar a un lado por la estúpida "presión social".
Siento, además que el cast está genial, la conexión que poseen los dos personajes principales reencarnados por Miguel Lallo y Diego Lira es tan buena que te invita a conocerlos un poco más, pero no puedo dejar a un lado el papel de mamá de Felipe quien es una joya, al igual que la terapeuta y ni se diga de la energía y simpatía de la mejor amiga de Caio.
Independientemente que es un producto audiovisual que no va dirigido específicamente a mí porque yo ya pasé por ahí, hace siglos, ya viví el ir descubriendo qué me gusta y qué no, pasar por el primer amor, aceptarte tal cual eres y desafortunadamente el bullying; es un viaje que se te va como agua, que te involucras, inclusive cuando hay escenas de "ficción".
Tengo que señalar algo, hay una canción que aparece en algún momento que me gusta mucha "Good morning Baltimore!", del soundtrack de "Hairspray", me encantó, sí y lo digo porque ese tema me pone de buenas, me hace recordar cuando vi la peli por vez primera.
Sé que "Quince Días" de Daniel Lieff no es perfecta, tiene detalles que me chocaron y quizás hubiera omitido, pero aún así vale la pena por lo que te hace sentir, por el mensaje, por varias escenas, que te hace recordar lo que pasaste, por lo que viviste, por lo que sufriste, y en especial por lo que aprendiste.

