La Oficina: La incomodidad de ser 'godín'

Afortunadamente he sido godín muy pocos años (hasta ahora) y lo menciono de esa manera porque no es para mí la estructura de estar en una oficina gris en donde te tienes que disfrazar con zapatos incómodos, camisita que te ahorca, pantalón de tonos más tristes que el ambiente y, si mal te va, una corbata que en ese momento preferirías colgarla en el techo para dar un toque de color al lugar.

Y esto lo mencionó porque vi "La Oficina" dos veces para confirmar lo que iba a exponer aquí, aunque es muy divertida, se te va como el agua, no es una serie fácil de digerir si no tienes un humor muy especial, y tienes la mente cerrada que sólo pueden leer la primera capa interpretativa, porque en esta producción, hay un poco más allá.

Es decir, si te gustan las películas de Adal Mamones Ramones o te encantan las pseudo actuaciones de Adrián Uribe en cualquiera de sus productos audiovisuales, o amas profundamente "La Rosa de Guadalupe", en definitiva, esta serie protagonizada por Fernando Bonilla, Elena del Río, Guillermo Quintanilla, Fabrizio Santini, Alexa Zuart, Alejandra Ley, Erika de la Rosa, Juan Carlos Medellín, entre un gran cast, esta emisión no es para ti.

Creo que la joya especial de este reparto son cada uno de los elementos que encarnan a seres tan naturales y tan identificables, se agradece que la serie te puedas encontrar con un elenco de rostros nuevos o poco comunes en la televisión, te inspira a querer ver el desarrollo y no por el "famosillo" que está hasta en la sopa -o jabón de baño- sólo por compadrazgo o "cuatitud".

Si me preguntan cuáles son mis personajes favoritos, sin duda, sería Mine Romero (Alexa Zuart), Abi (Alejandra Ley), Juana (Erika de la Rosa) y obviamente el protagonista que le da vida a Jerónimo Ponce III (Fernando Bonilla), quien me dejó con la boca abierta, para serles muy sincero.

Tengo que confesar que yo no vi la versión original, la británica creada en 2001, ni la estadounidense, conozco más o menos de qué iba, pero nunca vi un sólo episodio para "tratar" de comparar, como muchos lo están haciendo, con la recién estrenada y ahora es una fortuna en cierto modo, porque no tenía más contexto y la vi como un producto "nuevo", un reflejo de lo que "pasa" en Aguascalientes y en todos los rincones de nuestro país.

Porque si algo realiza "La Oficina" es mostrar todas aquellas piezas que componen este espacio laboral, y hablo de aquellas de carne y hueso: de la que vende productos por catálogo, el "lamehuevos" del jefe, el que detesta la tecnología o la secretaria que lleva más de 20 años trabajando en la empresa, por mencionar sólo algunos.

Ojo, aquí, lo políticamente incorrecto no aplica, se "burlan" de los directivos privilegiados, la misoginia corporativa, hay chistes muy sexistas, otras situaciones clasistas, desde el capítulo 1 señalan el físico de las personas, hasta de las terapias de conversión, y esto (y mucho más) aparece en pantalla porque existe en la actualidad, desafortunadamente, no precisamente porque hay que enorgullecernos de ellas.

Este producto audiovisual no es perfecta, en especial, me molesta mucho los temblores de los camarógrafos, entiendo, por lo que he leído, de dónde vienen las tomas al hombro, pero sí abusan, es horrible percibir tantos movimientos "porque sí" y en caso que no sepas el origen, pues imagínatelo porque no es explicado.

Ya que posee el formato de falso documental, lo que permite que te metas en la vida cotidiana de los empleados, esto tal vez se pueda entender, pero no dan un mayor contexto, en especial, para quienes somos "los nuevos" en la oficina no como el personaje de "Betty Benítez".

Aunque es una serie que recomiendo por el guion además de un rimo especial y sostiene, en general, muy bien los silencios incómodos (aunque hay algunos que para mí gusto no embonaron), hay "tropiezos que percibí", por eso quise verla una vez más porque hay chistes o situaciones que no las vi fluir correctamente, que se vieron muy forzadas y también, hay momentos de secuencia que se les fueron completamente.

Así como el cuarto episodio es mi favorito, tiene todo para disfrutarse, en el último hay muchos contrastes, situaciones que me encantaron como el grupo Three Seouls in My Mind y sus canciones, son muy divertidos, pero también está el lado "B", la actuación de Humberto Zurita, totalmente para llorar (y eso que sólo aparece un par de minutos), ni idea el porqué está ahí.

Ahora, toca esperar la temporada dos, porque seamos francos, es obvio que habrá, hay mucha tela de dónde cortar, pulir el guion y seguir descubriendo más de estos personajes que ya son parte de la cultura popular mexicana, así como "ponerse la camiseta", aunque no te paguen las horas extras...