'El (verdadero) precio de la fama'

El nombre de la nueva serie de Vix, "El precio de la fama" podría llamar la atención, incluso leyendo su sinopsis, pero cuando la empiezas a ver y descubres de qué material está hecho, las inconsistentes actuaciones, la rara dirección, una historia que pudo haber dado para más pero prefirieron alargarla como chicle para rellenar 8 "largos" capítulos; te das cuenta que te deja un sabor de perdida de tiempo.

Así es, me acuerdo cuando Argos Producciones era la minita de oro que dejaba su gran sello y hasta aplaudías lo que mostraba en pantalla, recordemos "Nada personal", "Mirada de mujer", "El Octavo Mandamiento" y la primera temporada que valió la pena de  "Capadocia", pero ahora con este material audiovisual, me dejó mucho que desear.

La historia te adentra en el mundo del espectáculo, aquel universo donde a muchos atrae y otros prefieren salir de él, como sea necesario; la cámara se enfoca en Mía (Eréndira Ibarra) quien se ve envuelta en un dilema profesional y emocional cuando los ejecutivos deciden arrebatarle su esperado papel protagónico para entregárselo a una influencer de redes sociales.

Los primeros minutos deberían ser cruciales en una serie porque te atrapan o "te dejan ir", pero aquí no te engancha en lo absoluto, porque se ven diluidos por la nula actuación de la "actriz" Livia Brito, que tendría que haber sido un personaje imponente, llamar la atención, que irradie belleza, coqueteé con la cámara y con ella no pasa absolutamente NADA, sí, con mayúsculas, no le crees y sólo esperas que no siga a cuadro... ¡Y sí, se cumplió el deseo!

No diré cómo ni por qué, pero sólo la vemos en millones de flashbacks innecesarios a lo largo de los capítulos, y es por eso que decidí seguir viendo la serie, pero grave error, la historia no se sostiene por sí misma, creo que la narrativa cojea mucho, una premisa que pudo haber sido resuelta en dos horas, condensando todos los episodios, pudiera haber sido más interesante y con mayor ritmo, a pesar de algunas interpretaciones.

Pero no sucede así, hay muchos diálogos de relleno, situaciones inverosímiles, escenas aburridas y la voz en off de Eréndira Ibarra pudiera llegar a cansar con estas frases motivacionales que te endulzan el oído en todos los capítulos, que parecen sacadas de un libro noventero de poemas que según te ponen a pensar.

Y ojo, no tengo nada en contra de la actriz, siempre me ha parecido una gran intérprete, pero aquí me costó mucho creerle en la mayoría de las situaciones, se ve muy bien, pero siento que la dirección que tuvo no la explotó como debería, la he visto en otros papeles más complejos y los saca avante.

Respecto a sus demás compañeros, hay unos que lo hacen muy bien como Mane de la Parra, Alejandra Barros y Andrés Palacios, pero hay otros que se ven súper perdidos como Xabiani Ponce de León, a quien no le creí ni un suspiro, no sé si sea su primera vez o haya llegado de "compadrazgo", pero qué mal desarrolló su papel.

Y creo que el peso, además, cae en la dirección porque hay formas de hacerlo y aquí se ven inconsistentes los tonos, de un momento a otro ya se resolvió algo, no llegas a entender el psique, al menos, de los personajes principales, es un experimento muy extraño que bien pudo haber sido entretenido, pero, bajo mi óptica, no terminó con un buen resultado.